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UNA VUELTA EN VESPA POR LOS
ARRIBES.(06 de Septiembre de 2008)
Participantes
Javier. Felix, Javi, Paco y Germán
A
las 8 de la mañana estábamos ya todos en el punto de reunión, todos
preparados:
Germán con su CL150, Paco con su DN200, que además transportaba un bidón
con 5 litros de gasolina por si acaso,
Javier con la
pequeña PK80 y Félix con su PX200;
Las Vespa limpias y preparadas para la maratón llaman la atención
de los viandantes que madrugan para hacer deporte, casi con puntualidad
británica comenzaba la 1ª marcha organizada por el Vespaclub Salamanca.
De inmediato al paso por Villamayor, se nos sumaba Javier con su P200
roja como estaba previsto.
Entre nubes y claros, para ser sincero más nubes que claros,
y sobre todo viento, los cinco vespistas, sobre sus vespas, iban
cogiendo velocidad de crucero,
pocos coches camino de la Villa de Ledesma, donde pararíamos a desayunar
.
Por el camino, entre encinas y ganado, acompañados casi permanentemente
por el río Tormes a la izquierda, los 30 kms del primer tramo pasaron
casi sin sentir; al llegar fotos de rigor ante la muralla
.
Unos cafés hicieron que nuestros cuerpos recobraran la temperatura
ideal para continuar el viaje hacia la presa de Almendra, seguimos
acompañados por el río pero ahora nos saluda desde nuestra derecha,
hasta toparse con lo que será nuestra 2ª parada en la jornada motera:
la Presa de Almendra
. al circular sobre el dique que embalsa las aguas del
Tormes, nos percatamos con tristeza del bajo nivel del río ;
inmortalizamos el momento con la cámaras fotográficas ,
risas, bromas y buen humor los mejores compañeros de viaje, todos juntos
por fin reiniciamos el itinerario previsto cuando se parte el cable del
cambio de la P200 roja…
¿se
acabó el viaje para él? NO NO NO. Paco el gurú charro de la Vespa,
armado en una mano con un saco de paciencia y en la otra con dos de
maña, solucionó el problema que no volvería a repetirse en todo el día.
Continuando por la senda prevista, llegamos a la localidad de
Trabanca , repostaje para todas la motos
y para la averiada ración extra
de 3 en 1; sin más retomamos el camino, ahora el asfalto es de menos
calidad más rugoso y bacheado, llegamos a Villarino de los Aires,
aprovechamos para tomar algo sólido mientras charlamos , no podía ser de
otra manera, de vespas y de las sensaciones del viaje. Las cinco Vespa
vuelven a levantar admiración entre los lugareños, cervezas, pinchos y
más fotos ;
visitamos el pueblo y los paisajes que lo rodean desde el mirador de La
Faya
, irrepetible el paraje de Ambasaguas, impresionante panorámica en
la que nos recreamos unos minutos antes de seguir hacia Aldeadávila de
la Ribera. Aquí tras un descenso vertiginoso visitamos la playa del
Rostro
, playa fluvial en el río Duero con un embarcadero turístico entre
los seseantes y profundos meandros del gran río, con tan poca agua ahora
que la mitad del lecho del cauce queda al descubierto. Ascendemos lo
antes descendido entre pequeños viñedos, olivares y toda suerte de
árboles frutales. Recorrido mínimo por las calles de Aldeadávila para
acudir al mirador del Fraile, donde somos observados desde lo más alto
de una torre eléctrica por un buitre leonado
. Indescriptibles
pedregales
, el Picón de Felipe
, moldeados por la erosión del agua que
ocupa ahora el fondo del cañón que la mano del hombre convirtió en presa
para producción de energía eléctrica, que también visitamos,
sorprendidos por lo indescriptible de la natulareza
y por la grandeza de
la obra humana. Intentamos circular por los túneles que socaban toda la
zona, propiedad privada de la empresa adjudicataria del salto, en los
que se rodaron escenas de la galardonada película “La Cabina”, pero es
imposible por estar todos cerrados a cal y canto. Volvemos a la
carretera para arribar a Mieza donde encontramos un sitio para comer
, no
sin dificultad, pues esta comarca no está turísticamente explotada a
pesar de contar con alicientes más que suficientes para que así fuera;
además sin darnos cuenta se nos ha ido el tiempo y ya ha pasado la hora
de comer habitual en los que componemos el grupo. Buen vino acompañado
de las viandas de la zona, jamón, queso y embutidos, entre otras cosas,
componen el menú. Con sonrisa casi permanente, provocada por el buen
yantar, sin duda, nos acercamos rodando sobre un camino de tierra hasta
el mirador de la Code
, desde el que se divisa un sendero que se adentra
en Portugal tras vadear el río
por su zona menos profunda; transitado en
otra época por contrabandistas y estraperlistas. Por unanimidad se
acuerda que debemos iniciar ya el regreso a casa pues el día ha sido
provechoso y aún distan de casa casi 100 kms, así ponemos rumbo hacia
Vitigudino, donde tenemos que repostar urgentemente todas las Vespa;
hasta llegar aquí circulamos por carreteras secundarias en casi absoluta
soledad, atravesando pueblos que parecerían desiertos, de curiosísimos
topónimos, envueltos en campos de robledales habitados por multitud de
vacas y algunos caballos, con la casi constante sensación, durante toda
la jornada de estar observados desde los cielos por innumerables rapaces
de todo tipo y condición. Una vez repostadas nuestras preciadas motos
regresamos a casa por una vía muy transitada, que hace que el grupo se
desgaje, siendo ese el peor de los problemas; reagrupándonos en la
entrada de Salamanca, donde tomando un refrigerio comentamos la ruta
realizada y con entusiasmo pensamos en la planificación de las sin duda
venideras. Han sido 290kms de disfrute, solidaridad, y buen humor,, sin
duda alguna los mejores compañeros en cualquier viaje. El Vespaclub
Salamanca ha empezado con fuerza y con buen pie. Hasta otra.
Mas fotos:
        
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