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5ª Vespaniada. Avila 2010
(10/04/2010)
A las 7.30 de la mañana
estábamos todos en la cafetería del hotel Fénix, como habíamos quedado,
todos todos puntuales, Paquito con su furgón escoba, Germán con su CL
150, Javi tesorero con su T5 mate, Josete con su magnífica PX bicolor,
Rafael con su artística PX, Javi II con su recién pintada T5 roja, Jesús
con su impoluta T5, Paco gasofa con una TX blanca, Andrés con su Vespa
rutera de gran parabrisas, que en esta ocasión trajo al grupo a su
sobrino Sergio con una preciosa CL 150 y el que suscribe con su PX con
cuatro espejos, arrancábamos con absoluta puntualidad, a pesar del
madrugón, camino de la 5ª vespaniada en Ávila, comenzamos la ruta
rodando por la circunvalación de Salamanca y Santa Marta, para
rápidamente hacerlo por la N501, todos en fila, agrupados, los primeros
kilómetros los hacemos acompañados de las ultimas estrellas de la noche,
dejamos a la izquierda las pistas de Matacán y tras una breve
desaceleración, sin llegar a parar, se une a la columna Paco el
presidente. Acto seguido volvemos a alcanzar la velocidad de crucero de
nuestras máquinas, sobre 80 km/h, a este ritmo van pasando kilómetro
tras kilómetro, dándole los buenos días al sol por el camino,
prácticamente solos por la carretera. A ratos alargándose un poco la
hilera, los que iban en cabeza esperaban a los demás cada vez que era
necesario, sin que nadie se quedara atrás, el trayecto se hizo en grupo,
todos juntos, muy bien, el buen tiempo favorece la ruta.-
Poco después de una hora
de haber arrancado desde Salamanca ya estábamos repostando, todos a la
vez, en la gasolinera de entrada de la capital amurallada, tras el
repostaje de todas las motos, fotos de rigor con las murallas al fondo,
y ya con Paco a la cabeza nos dirige a todos al punto de reunión, donde
al llegar, nuestros ojos casi se nos salen de sus orbitas admirando
tantas Vespa juntas, que al menos yo nunca había visto.- Había casi
trescientas inscritas, unas muy preparadas, cargadas de todo tipo de
extras muy efectivos, frenos de disco, llantas aligeradas, escapes que
seguro aumentan la precaria potencia del motor, otras estaban
perfectamente dispuestas para dar varias vueltas al mundo incluso más
allá; las había muy elegantes luciendo perfectas restauraciones,
haciendo brillar sus cromados bajo la luz del sol, radiantes pinturas
metalizadas, otras sin embargo denotaban un uso diario nada deshonroso,
con un mínimo desgaste tras el paso de los años, y entre todas ellas
ninguna de las nuestras desentonaba en absoluto.-
Trás un café sin
madalena porque sólo habían previsto para unas 150 personas, y hacer
efectiva nuestra inscripción, acudimos al punto de inicio de la ruta, y,
como llegamos de los últimos nos pusimos los primeros para salir, la
salida de Ávila parecía como una gran inundación pero de vespas en
lugar de agua, toda la vía por la que se circulaba era conquistada por
innumerables vespas, de diverso estilo y por supuesto con todos los
colores que se puedan imaginar, desde grandes y potentes GTS 300, hasta
antiguas vespa de faro bajo, deportivas primaveras, sprint, algunas con
sidecar, prácticamente no faltaba ningún modelo que haya estado a la
venta en nuestro país por poco que se comercializara, era como el
paraiso véspero. Abandonamos Ávila en dirección Toledo, perfecto asfalto
para una carretera cargada de curvas, en un precioso día de primavera,
desvíandonos por la zona del Barraco hacia Navaluenga, visitamos una
bodega donde mientras tomábamos un tentempié a base de vino y patatas
guisadas, se hizo un sorteo de un fin de semana gratis en un magnifico
hotel en la zona de Gredos, ninguno de nosotros fuimos agraciados,
continuamos la ruta con el pantano del Burguillo saludándonos desde
nuestra derecha, el montón de vespas que ocupábamos la carretera hacía
que casi todos los que circulaban por la carretera detuviesen su marcha
para observarnos, hasta llegar a la localidad de El Tiemblo, donde tras
estacionar todas la vespas juntas en el ruedo de la plaza de toros de la
localidad, nos dirigimos al restaurante “Toros de Guisando” donde estaba
prevista la comida, en la que reinó el buen ambiente y camaradería entre
todos los presentes, aprovechando Germán la situación para vender varios
parches con el logotipo del Club.-
El regreso a Ávila se
hizo por carreteras de 2º orden, bonitos paisajes con nieve en las
cumbres, pero carretera estrecha y con firme en regular estado.
Ascensión del puerto de Arrebatacapas, y un descenso “a tumba abierta”
en el que algunos disfrutamos de la ligereza de nuestras motos,
excitante experiencia sin duda, de nuevo y como ocurriera a la ida, los
primeros esperaron a los demás, en esta ocasión a la entrada de Ávila,
aprovechando para repostar gasolina y reunirnos todos. Algunos
decidieron emprender ya el regreso a casa, así que el grupo se dividió
en dos, los que nos quedamos hicimos una nueva ruta por ciudad, que
terminaba junto al Palacio de Congresos, donde se llevaron a cabo los
juegos y pruebas de habilidad en las que los mejores pilotos no dejaron
de sorprendernos, tras esto los que nos habíamos quedado sobre las ocho
de la tarde iniciamos el regreso al casa, veníamos cuatro vespas y
Paquito con su furgón, el viaje fue monótono, al contrario que a la ida
despedimos al sol y dimos la bienvenida a las estrellas más madrugadoras
de cada noche, para poco después de la 9.30 estar todos en
Salamanca.- |