El
Barco de Ávila, está situado en el límite de las
provincias de Salamanca, Cáceres y Ávila, al suroeste de ésta,
siendo cabeza natural de la comarca formada por los Valles del
Tormes y del Aravalle. Conjunto Histórico-Artístico.
La finalidad de
esta ruta es pasar un buen día disfrutando de nuestras vespas,
visitar lugares turísticos y comer un buen plato de las famosas
alubias del Barco de Ávila.
Los participantes:










German Javier
Josete Jose
Carlos Paco
Jesús
Javi
Paquito Félix
Paco
Otro día más el Vespaclub Salamanca se ponía en carretera y
otro día más la lluvia y el mal tiempo les acompañaba
.
Esta vez los componentes que podían disfrutar de la jornada vespera
eran más numerosos que en anteriores ocasiones. Nueve vespas y diez
vesperos por la meseta castellana, amenazados por negros nubarrones,
circulan tranquilos por la carretera que acerca Alba de Tormes a
Salamanca. En la Villa ducal, se realiza la primera parada para, en
un bar cualquiera al borde de la carretera
, tomar un café entre el asombro e incredulidad de los viandantes.
Nueve Vespas aparcadas a la puerta, desde potentes T5 hasta una
coqueta primavera, en perfecto estado de conservación, acompañadas
por irrompibles 200 y una 150. Tras el pequeño alto en el camino, y
la amigable charla con algunos vecinos del pueblo, donde nos
ofrecieron una T5 a buen precio que le estorbaba en el garaje y que
al día siguiente cuando fuimos a verla se trataba de una pk 125 con
el motor gripado que quería vender por 600 euros, reiniciamos la
ruta con dirección a Piedrahita, la llovizna y el viento nos
acompaña en todo este tramo; circulamos prácticamente solos en la
carretera con constantes "piques"vesperos a 90 km/h; algún susto
salpica la ruta, la 150 de Germán, única en el grupo, se para tras
una preocupante explosión, todo el grupo se detiene con el ánimo de
ayudar en lo que sea necesario, sin embargo, tan solo se trata de la
bujía, que se ha soltado de la pipa
;
continuamos ruta sin más, a medida que avanza el día la amenaza de
lluvia es mayor
;
el embrague de la Primavera da muestras de fatiga pero conseguimos
llegar a Piedrahita, donde volvemos a parar, y desde la cafetería en
la que tomamos un pincho bien merecido vemos como las nubes
que
nos amenazaban descargan con fuerza
,
por lo que la pausa se alarga un poco. Una vez despejado el cielo,
continuamos la ruta entre continuos ascensos y descensos de los
diferentes altos que componen la geografía de esta parte de la
provincia de Ávila a la sombra de los montes de Gredos. En una de
las subidas el embrague de la Primavera dice definitivamente adiós,
terminando ahí el viaje para Jose Carlos
y su preciosa Vespa
,
que regresan a casa en grúa. Kilómetro a kilómetro nos aproximamos a
Barco de Ávila, villa
medieval amurallada que visitamos con detenimiento y curiosidad,
desde alguna de sus iglesias
hasta
su castillo
y la parte que aún se mantiene en pie de la antigua muralla; y, como
no, sus bares
.
Después de la visita turística y las fotos de rigor
,
nos dirigimos al restaurante donde hemos reservado la comida, en la
localidad de Bohoyo
,
por iniciativa de Germán
se localizó un restaurante típico
,
donde degustar las afamadas alubias del Barco, a los que cada uno
los acompañó con lo que quiso, unos con los no menos conocidos
chuletones de Ávila y otros con cochinillo u otros manjares de la
tierra
.
Finaliza la frugal pitanza, que además no fue excesivamente lesiva
con nuestros bolsillos, seguimos en carretera regresando por donde
hemos venido, hasta Barco de Ávila, para luego desviarnos en sentido
Béjar,
atravesando
parte de la Sierra de Béjar,
rodando
sin ninguna novedad, casi en absoluta soledad las ocho Vespas,
alegran el paisaje con su zumbido y simpática estampa, circulamos
por un tramo de la N 630 que une Sevilla con Gijón, donde el caótico
tráfico supera las posibilidades de la carretera
,
y los coches circulan como quieren sin respetar a los intrépidos
vespistas, que a la altura de Guijuelo se desvían para repostar
y circular por carreteras más tranquilas y menos transitadas, que
atraviesan la provincia charra. Entre robles y ganado de todo tipo,
sobre todo vacuno y el constante porcino campando a sus anchas, por
las inmensas e incontables dehesas,
Frades
de la Sierra, Vecinos entre otras tranquilas localidades
salmantinas, se admiran al paso de las campechanas Vespas con sus
amables pilotos, de pronto una vespa la DN 200 de Javi se para, en
mitad del monte
y
una vez más la solidaridad de todo el grupo hace que el problemilla
quede solucionado en minutos, siguiendo camino hasta Aldeatejada,
localidad muy próxima a Salamanca, donde entre cerveza y pinchitos,
felices por la jornada nos despedimos hasta la próxima.