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A las 9.00
en punto estábamos todos, como habíamos quedado, en la Plaza
Mayor para la fotografía
que
queríamos hacer con la asociación ASDACE, que se ocupan y
preocupan por afectados de daños cerebrales, muchos de ellos
sufridos en accidentes de tráfico, para recordar a todos lo
importante que es el uso del casco SIEMPRE.-
Esta
ocasión todos fuimos puntuales, a esa temprana hora brillaba
el sol con fuerza, y auguraba un gran día de moto, tras las
fotos iniciamos la ruta prevista, en sentido a Vecinos, la
salida de la ciudad fue, como siempre, espectacular, ver
trece vespas juntas no es cosa que ocurra todos los días, y
es que el club cada vez tiene más adeptos, aunque los
primeros kilómetros se recorrieron casi en perfecto orden
rápidamente la hilera se fue alargando, ningún problema; al
llegar a Vecinos los que iban en cabeza esperaron la llegada
de los demás, para pararnos
todos
juntos en Linares de Riofrio.
Como en
casi todas las ocasiones en que los que hacemos que el
Vespaclub Salamanca cobre vida, esta ocasión tampoco el
tiempo nos acompañó en nuestro pequeño evento; y por este
tramo las nubes que disputaban el protagonismo al madrugador
sol que hasta entonces nos había acompañado, le ganaron
completamente la partida.-
En la
primera parada para tomar café se decidió alterar el
trayecto, porque la fuerte borrasca se había adueñado de la
jornada, una lluvia incesante que nos acompañaría hasta la
hora de comer. El itinerario se acortó bastante, evitando la
zona de curvas y paisaje montañoso que se había previsto, al
fin y al cabo con el aguacero no se podía ver el paisaje ni
tampoco despistar la vista de la carretera, así pues fuimos
directos desde Linares a Los Santos,
donde
nos esperaba el regidor del ayuntamiento de la localidad que
nos entregó folletos informativos de la zona y nos mostró el
museo del granito,
impresionante obra al aire libre
que
no pudimos ver en su total amplitud debido a la tempestad
que sufríamos.-
Desde aquí
continuamos por la ruta prevista hasta Guijuelo, rodamos
bajo una permanente y fuerte tormenta de lluvia y viento,
mayor a cada metro recorrido, como auténticos moteros que
somos nada nos detiene, tanta era el agua que caía que una
de las máquinas se detuvo al empaparse la bobina y producir
un fallo eléctrico, solucionado prácticamente sin
herramientas pero con mucha pericia y habilidad por Fernando
y la ayuda de su iris pistacho.-
Tras la
eventualidad, llegamos todos sin problemas al destino,
Guijuelo, donde se iba a celebrar la Fiesta de la Matanza,
donde al igual que el año pasado, fuimos recibidos con
cariño y afecto por todos, además tuvimos la suerte de irnos
a colocar para observar la matanza, justo al lado de todos
los enaltecidos con el premio “Matanceros de Honor”, este
años han sido, Miguel Morales
de los componentes de Los Brincos, Pepe Sancho ,
Manolo Cal
ambos de la serie Cuéntame y Fedra Lorente, “la bombi” de
antaño, todos ellos amablemente accedieron a hacerse una
foto con nosotros correspondimos su detalle entregando a
cada uno un distintivo del Club
.
Allí dimos
cuenta, con placer, de unas chichas, platos nunca escasos,
también degustamos unos chupitos de aguardiente, posamos
felices con la pancarta de ASDACE para su página web y sin
más nos dirigimos hasta el restaurante “el Racha” en
Endrinal, donde teníamos reservada la comida
.
Al llegar, muy mojados y fríos, recordamos como el años
pasado estaba toda esa zona nevada; vimos como había algunas
motocicletas de gran cilindrada, resultaron ser del Club
Ruedas Charras, que también estaban de ruta de invierno por
aquellos lares, aunque por esta vez el Vespaclub, en
cuestión de moteros, les ganó por goleada, eran menos motos
y muchos de los asistentes acudieron en coche por la mala
climatología, y es que al motero no lo hace la moto que
lleve…
Durante la
pitanza, y aprovechando esos momentos en los que todos
estábamos reunidos alrededor de la mesa relajados y
comentando la etapa del día y las venideras, como no podía
ser de otra forma, salió a conversación la situación del
club, y algunos malentendidos recientes, normales por otra
parte en cualquier grupo numeroso como va siendo ya el
nuestro, quedando todos solucionados y volviendo a reinar el
entendimiento y saber estar que nos caracteriza a todos los
componentes del Vespaclub Salamanca. La comida fue perfecta,
de calidad y no demasiado costosa, ya con el estomago
lleno, secos y calientes continuamos el regreso a casa,
desde Endrinal de un tirón hasta Vecinos, donde repostamos
gasolina y de ahí a casa, deteniéndonos todos en Aldeatejada
para despedirnos hasta la próxima.- |