Como no podía ser de otra manera, el día elegido con mucho tiempo de antelación, después de varios días de climatología más que aceptable, surgió tal y como habían predicho todos los meteorólogos muy húmedo, borrascoso y ventoso; en pocas palabras como casi siempre que el Vespaclub de Salamanca se echa a la carretera.-
Puntualidad absoluta, a las nueve estábamos todos en el lugar de costumbre, esta vez muy preparados para todo lo que se nos venía encima. A todos nos sobraban ganas de pasarlo bien y moral mucha moral.-
Cafetito rápido y a rodar, el trayecto elegido era conocido por todos, deberíamos recorrer toda la carreta de Vitigudino hasta llegar a Portugal.- Como digo la salida fue muy puntual, desde Salamanca salimos Germán y su inseparable cl150, Jesús con su rápida t5, Roberto con su flamante px150, Padi con la más moderna del grupo, su lx 125, Javier II y su remozada t5 con bidón de gasolina de repuesto y todo, Miki que hizo la función de coche escoba y el que suscribe con su px200 mod, luego en el trayecto, en Lumbrales, nos reuniriámos con un nuevo amigo de la Vespa, Manuel un gran chaval que se presentó con una tx200 absolutamente impecable.-
El inicio de la ruta fue relajado, sin lluvia aunque con calzada mojada, solo sería un espejismo pues rápidamente apareció la lluvia, que si bien no era muy intensa, si fue constante, con ratos despejados (sin duda alguna para recobrar fuerza para seguir con más agua).
En la carretera algunos vehículos al adelantarnos nos miraban como con cara de pena o sorpresa, como diciendo: “pobres la que les va a caer!” o algo así como “Madre mía dónde irán estos con la que cae” el caso es que los kilómetros fueron pasando, rodando relajados pero muy atentos, más despacio que de costumbre con tiempo para impregnarnos todos de los colores, olores y sabores del otoño en el Campo Charro, que humedecido por la lluvia estaba aún más bonito, el verde renaciente luchando por superar al amarillo mortal de la hojas a punto de caer junto con todo un repertorio de ocres hacían de cada rincón una obra de arte natural digna de admirar.-
La primera parada para reagruparnos todos la hicimos en Villaseco de los Gamitos, tan solo unos minutos y ya estábamos todos juntos otra vez, listos para continuar la marcha, entre lluvias que se alternaban con claros, adivinándose el sol a ratos detrás de las grises nubes.-
A medida que nos íbamos alejando de la capital, la circulación era cada vez menor, la calzada siempre mojada, signo inconfundible de la intimidación real del día elegido. A pesar de todo y como suele ser norma, el buen humor y compañerismo suplía la falta de apoyo de la climatología. Y también como solemos hacer entre adelantamientos, paradas a esperar y otras bromas llegamos a Vitigudino, por donde esta vez pasamos sin detenernos pues nos esperaba Manuel en Lumbrales, donde había llegado desde Ciudad Rodrigo. A partir de la villa de cuna del Maestro del Arte de Cuchares, Santiago Martín El Viti; la circulación se hizo mucho más escasa aumentando nuestra tranquilidad y disfrute de la ruta.- Parecía entonces que el sol ganaría la batalla…nada más lejos de la realidad, poco antes de llegar al punto de encuentro, comenzó de nuevo a llover, otra vez.-
En la gasolinera de Lumbrales donde nos esperaba el nuevo miembro del club, repostamos todos y nos detuvimos en el bar Florida para dar descanso a cuerpo y alma, obviamente con un pequeño tentenpie que nos repuso a todos.- Las vespas las dejamos estacionadas todas en fila delante de la puerta del bar, y hasta el personal del establecimiento salió para fotografiarse y admirar nuestras bellezas con ruedas, simpatía total la de las gentes del pueblo que se interesaron por las motos y por el trayecto que realizábamos alternando con historias de su juventud.-
Una vez recuperados seguimos en busca de nuestro destino, hacia La Fregeneda de momento, para después dirigirnos al muelle fluvial de Vega Terrón, monumento vivo a la dejadez y a la indiferencia tan común en nuestra tierra, lugar de desemboque del río Águeda en el Duero, corazón de Los Arribes y frontera natural con nuestros queridos vecinos lusitanos, donde nos detuvimos de nuevo para hacernos unas fotos y entrar todos juntos en Portugal.- Atravesamos el moderno puente que vence la orografía rayana de Barca de Alba y continuamos por una preciosa carretera, muy virada pero de perfecto firme que animó a más de uno a buscar los limites deportivos de nuestras maquinas, que discurre por un parque natural denominado Parque do Douro Internacional, preciosos paisajes adornados por atormentadores nublados que amenazaban durante toda la jornada, sin embargo hacía tiempo que lucía tímidamente un sol de otoño que todos agradecimos enormemente.-
Nos dirigimos en sentido Figueira do Castelo Rodrigo, hasta llegar allí, visitando el antiguo castillo, la casa de la cisterna y el rollo donde ajusticiaban a quien lo merecía en otro tiempo en que la justicia tenía otra concepción.- Desde allí y tras varias idas y venidas nos dirigimos de nuevo bajo la lluvia, ahora un poco más intensa, hacia Almeida y acto seguido recorrimos los escasos cinco kms hasta Malpartida, donde habíamos reservado la comida en el rte Casa d’Irene.- El lugar que había elegido Padi para comer, es un restaurante pequeño pero coqueto, cuando llegamos estaba lleno, suerte que ya habíamos reservado la mesa con suficiente antelación, el local como digo estaba muy bien, original y acogedor, ahora bien las viandas que sirvieron, fueron insuperables en un principio, arroz con pulpo exquisito, seguido de bacalao confitado que pugnaba por el mismo adjetivo, regado con vino de la zona tinto y blanco, que para todos los gusto hubo; llegó la hora de los postres para los que no hallo calificativo que los distinga: arroz con leche, azúcar quemado (algo parecido al flan), mousse de chocolate, requesón con mermelada de calabaza, mousse de mango, y de todo no sobro nada, NADA!!! Los buenos modos en la mesa que de niños nos enseñaron, impidieron que pasáramos la lengua por los platos; la sobremesa con café y chupito se prolongó durante un tiempo que se aprovechó para conversaciones varias, vivencias, motos, rutas, reuniones…
Retomamos la carretera para salir de Portugal, por la localidad de Vale da Mula y entrar en España por el Fuerte de la Concepción, en Aldea del Obispo, siguiendo la ruta hasta el yacimiento arqueológico de Siega Verde donde nos detuvimos unos minutos, decidiendo que su visita se haría en otra ocasión al comenzar de nuevo a llover tibiamente, continuamos con sentido a Miróbriga, viendo a lo lejos y de pasada las viejas minas de uranio de Saelices el Chico, llegando enseguida a Ciudad Rodrigo, donde dejamos a Manuel a la puerta de su casa, tomamos un café y nos despedimos, quedando, según sus palabras, encantado con la experiencia y deseando repetir y formar parte del club.- El resto del grupo seguimos hacia el punto de partida, Salamanca, por la antigua carretera nacional, olvidada casi completamente por el tráfico. Si durante todo el día habíamos ido de llovizna en llovizna, el último tramo fue lo peor del día, a partir de Aldehuela de la Bóveda no dejó de llover intensamente hasta llegar a casa, donde arribamos mojados más de lo deseado pero muy satisfechos por la jornada disfrutada por la vespa, los paisajes y la magnífica pitanza.-Félix